A veces me pregunto cuánto tiempo más la vida me obligará a seguir aprendiendo. Por un momento pensé que llegaría el día en que sentiría que ya está, que hasta aquí han llegado las clases y que ahora toca la hora del recreo. Qué ingenua.
Ahora sólo pienso que llegará el día en que asuma que esto es así. Entonces dejaré de sentir los nervios previos al examen porque habré entendido que aprobar o desaprovar no es tan importante. Lo que cuenta es lo que haya entendido y aprendido, lo mucho o poco menos que me quede por saber.
Saber me hace más libre. La libertad me hace más feliz. La felicidad me da vida. Vivir, para eso estamos, ¿no?
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