“¿Está pasando el tiempo?” pienso casi a diario, sin quererlo, sin pensarlo realmente. Estoy esperando algo así como un milagro que ya sé que en algún momento ocurrirá. No sé, es que hace mucho tiempo que no me enamoro, tal vez. Es diferente creo, cuando hago silencio. Cuando amo en silencio. Ah, es esa sensación otra vez, aquí, en mi pecho y debajo de él. Esta vez no soñaré tanto, solo esperaré pacientemente. Está pasando el tiempo que realmente necesita pasar. Mañana o tal vez al pasado mañana me encontraré ese sueño adelante. Tengo sueño, a veces, pero la verdad es que pronto despertaré.
Él no sabe qué hacer, se siente confundido, a veces, pero inspira mis más hermosos cuentos. Una vez pude respirar su perfume de cerquita. Me gustó mucho. No quería irme o que el se vaya. Al principio era alguien desconocido, no sabía nada de mí, pero aún así me aceptó con esa sonrisa radiante y sincera que disfrutaba los días que la veía. “Sí, que sonría conmigo” pensaba mientras me arrepentía de no haberlo conocido antes. ¿Por qué a veces dos personas destinadas se cruzan tan tarde? Me imagino que hay aspectos del destino que aún no puedo vencer. Aún cuando me esfuerce al máximo. Aún cuando lo desee con todo mi corazón. Pero así está bien porque así me doy cuenta de mis verdaderos sentimientos.
A mí me gusta mucho cuando sonríe, porque su risa vence los obstáculos y sale tan fresca y natural que refresca mi alma como una brisa fresca del mar en un atardecer tomados de la mano esperando el ocaso e imaginando que estamos juntos. A veces lo he besado. No, en realidad, muchas veces. Pero ya no lo hago y no por cobarde sino porque un día de estos sé que él me lo va a pedir. Y es que cuando pienso en él siento que podría imaginarlo por horas, días enteros y escribir de aquella sensación que me genera cuando sé que todo ya está dicho pero sin palabras.
Dedicado a la persona que nunca lo escuchó de mis labios, y que algún día quizas lo lea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario