# Tenes la receta justa para hacerme sonreir .~

26/9/10

# Lo que veo al mirarlo.~

Sé que no es amor. Que el amor es otra cosa...
Dibujo en mi memoria las curvas y el arco de sus labios. Su perfil, la forma de su nariz. Trazo el recuerdo de cada línea de su frente, del contorno de sus ojos. No necesito cerrar los míos para ver en mi mente los suyos, sus párpados, sus pestañas al trasluz. Cada pequeña cicatriz de origen desconocido en la piel que muestra y que conozco. Podría poner nombre al tono de su piel, de su pelo, del cristalino y el iris de sus ojos...
Podría describirle tan exactamente... que cualquiera que lo viese lo reconociera sin la menor señal de duda. Sus manos, la forma en que las mueve; sus dedos, sus uñas ... Luces, colores, curvas, arrugas que sugieren sonrisas, vida, pasado ajeno a mí y que no me importa más allá de lo que a él pudiese interesarle que yo lo conociera, que no me limitara pero que ha fabricado lo que es y lo que ha llegado hasta a mí.
Podría describir su forma de hablar, de andar, sus brazos, sus hombros. La forma en que se toca el pelo. La forma en que mira; en que, a veces, también me ha mirado.
Dibujo en mi memoria lo que nunca dibujaré en un papel, lo que no voy a describir. Lo dibujo como si pasase lentamente un escáner, como si repasara detalles mínimos de un cuadro que se sabe terminado... pero al que en cada vistazo se siente faltar algo..., un algo que no es sino miedo y resistencia a desprenderse de él, de dar por concluida la tarea de pintar un poco cada día.
No: sé que no es amor. Ó no el tipo de amor que he conocido hasta ahora.
No es amor. No puede serlo, porque el amor duele. Me duele. Y..., y por eso no quisiera reconocer nunca haberme enamorado de él. Porque intuyo que desde ese momento este amor también dolería.
Y prefiero seguir siendo capaz de dibujarle en mi mente. De recordar cada detalle de lo que es y que me gusta tanto, sin importarme si son defectos ó virtudes: lo que él es, simplemente. Lo que veo al mirarle. Recordar, y que no duela. Que, esté ó no esté, no me duela su recuerdo nunca.

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