Vivir sin necesitarte. Sin echarte en falta, sin querer besarte, tocarte, sentirte a mi lado. Vivir rodeada de gente, de otros que no eran tú.Reir con otros. Llorar a solas. Hacer planes. Romperlos. Cumplir promesas...
Esperar. Sin saber exactamente qué, esperar.
Creer que eso era la vida. Mi vida.Creerme mi papel, hacérselo creer a otros. Y no terminar de entender qué fallaba, qué me faltaba cuando todo parecía ir bien, cuando todo me indicaba que controlaba mi vida. Una vida de adulta.
Podría haber pasado así el resto de mis días.
Pero apareciste. Casi, poco a poco. Ó fuí yo quien te vió poco a poco. Casi... no te veo.Y un día, ví que me miraste. Nos miramos a los ojos. Y de pronto entendí qué esperaba sin saberle poner nombre, supe qué no encontraba en otros, por mucho que buscara, que probara, que me culpara de algunas cosas. Me miraste.
Y ahora, sigo esperando. Pero ya sé el qué: Desear besarte, desear tocarte, sentirte a mi lado. Que tus ojos me miren.Siquiera, vivir para esperar eso: que tus ojos vuelvan, de nuevo, a mirarme
No hay comentarios:
Publicar un comentario