# Tenes la receta justa para hacerme sonreir .~

26/9/10

# Mi sueño egoista...

Acariciarte.
Recorrer tu cuerpo con mis manos, observarte como se mira por vez primera el plano de una ciudad conocida: con curiosidad y una media sonrisa, deslizando el índice por rutas que se han andado, intentando localizar el lugar exacto en que aparecen esos sitios que se han visto, pero que no se nos ocurrió pudieran estar plasmados en un papel y que ahora tenemos delante. Descubrirte y conocerte con mis dedos, con la palma de las manos. Aprender cada curva, cada esquina, cada hueso y cada músculo de tu cuerpo. Sentir bajo mis dedos el temblor ante algunas caricias en algunos lugares, insistir para volver a sentirlo, para sentir como sientes. No tener prisa. Demorarme en tus brazos, en tu cara, para reconocerlos con las manos como ya los conocen mis ojos. Descubrir el tacto de tu piel escondida, la humedad repentina de tu sudor. Rozarte apenas para notar que se te eriza el pelo esperando algo más, y seguir avanzando antes de volver por sorpresa donde ya he adivinado qué podría provocarte con mis manos...
Acariciarte. Sin prisas. Sabiendo que puede ser la única y la última vez, como sé que es la primera. Y sin que eso me importe.
Cerrar los ojos para repasar a ciegas la lección recién aprendida. Saber localizar dónde están los lugares recién descubiertos, recién visitados. Notar el latido de tu sangre. Aprenderte. Hasta estar segura de saber que te has quedado enganchado en las yemas de mis dedos. Que en mis huellas dactilares estará oculto el recuerdo de tu piel, el relieve de tu cuerpo. Que dará igual si antes hubo otras, porque eso ya no tendrá importancia para mí.
Egoista, acariciarte. Sabiendo que estaré recibiendo más placer del que pueda estar dando. Porque el tuyo podrá ser ese momento, y te lo podrán dar otras personas, pero yo me quedaré con el tacto de tu piel, de tus huesos, de tus músculos, de tu sudor, del temblor que haya podido provocarte... De ese momento en que te he acariciado. Y me lo quedaré para siempre.
Es mi sueño egoista. Acariciarte. Hasta que ninguno de los dos podamos más, y ya no me importe lo que además pueda pasar. Y, entonces, después y si tú quieres, poder dormir a tu lado.
Pero esto, claro, sólo es un sueño. Ni siquiera puede llegar a ser deseo.Nunca se lo diré, lo sé. Aunque... en el fondo, sé también él conoce ya este sueño. Sin hablarlo, los dos lo sabemos. Y, por eso, también sabemos porqué no llegará nunca a ser realidad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario